Fundación fënn

Testimonios

Gestación subrogada ♥

3 de marzo de 2022

Me diagnosticaron MRKH (síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, malformación uterina, con ausencia de vagina y útero pero con ovarios funcionales, afecta a una de cada 5000 mujeres) cuado tenía 15 años, y con eso también la imposibilidad de tener hijos algún día. Hoy, casi 18 años después, escribo esto con mi hija de un mes en mis brazos. Gracias a la generosidad de mi cuñada (la hermana de mi marido) que se ofreció a ser nuestro vientre y tener a nuestra pequeña. El proceso no fue fácil, múltiples extracciones, transferencias fallidas, reacciones alérgicas a las hormonas, muchas lágrimas y ansiedad. Pero en nuestro último intento, mi cuñada quedó embarazada y aquí estamos hoy gozando a nuestra princesita.

El vientre de alquiler en Chile no es legal, y hay mucha gente que lo ve con mala cara porque hay lugares del mundo donde se explota a mujeres para este “trabajo”. Llevo 14 años viviendo en USA y acá está bien regulado, ya que se protege tanto a la madre biológica como a la madre subrogada. Las leyes son claras, y está todo bien establecido para que todo salga cómo está planificado por ambas partes. La mayoría de los doctores pide exámenes psicológicos y red de apoyo para ambas partes, y el proceso se hace muy profesional con contratos legales aunque sea un familiar.

El embarazo fue lleno de ansiedad pero el saber que estaba en la guata de mi cuñada nos dió mucha tranquilidad, ya que nadie la iba a cuidar mejor. Hablábamos mucho por teléfono para que Emilia escuchara nuestra voz y le contamos siempre su historia.

El parto fue una mezcla de emociones. Por un lado, preocupación por mi cuñada que estaba teniendo un parto sin anestesia (por elección de ella) y de que ella estuviera bien. Por otro lado, ansiosa de que Emilia naciera bien, de que todo saliera bien. Fue un parto súper rápido (desde que llegamos a la clínica hasta que nació solo pasaron 50 minutos).

Creo que es imposible poner en palabras la felicidad que sentimos una vez que nació. Una emoción impresionante y, al mismo tiempo, un agradecimiento infinito a mi cuñada. Desaparecieron todos mis miedos. Tenía miedo de sentir celos, miedo de que Emilia no me reconociera, miedo de lo que yo fuera a sentir por ella. Y todo eso desapareció y solo pude sentir amor y agradecimiento.

Creo que lo más difícil a veces ha sido que la gente critica sin saber, hace comentarios dolorosos pero que he aprendido a bloquear. Mucha gente cuestiona que tomáramos esta solución en lugar de adoptar. Y no lo pregunta sino que hacen juicios y, por lo general, viene de gente que nunca tuvo un problema de fertilidad.