Fundación fënn

Testimonios

Amor del bueno

19 de febrero de 2024

Para mí escribir siempre ha sido muy terapéutico y me ha servido para cerrar ciclos. Quería aprovechar esta ocasión para hacerle un regalito a mi querido esposo ya que para mí la infertilidad me ha mostrado, dentro de toda la m***a que uno vive, al hombre más lindo de la vida y me siento una afortunada ya que a pesar de que no podamos ser papás biológicos agradezco que me haya tocado vivir este viaje a nuestra familia con él.

A Francisco lo conocí el 2020 cuando estaba empezando la pandemia. Empecé la relación con cero expectativa ya que llevaba muchos años soltera, pero a los pocos meses ya estábamos viviendo juntos y al año decidimos tener hijos.

No necesito explicarles el calvario que se nos vino, sólo ustedes entenderán. Tengo una endometriosis profunda, severa y una antimulleriana baja. No quiero entrar en detalles que ya muchos conocen de entrar y salir de tratamientos pero a modo resumen: tuve un embarazo ectópico, luego una FIV en la que sólo logramos dos embriones y lamentablemente no quedé embarazada.

Fue devastador. Estuve enojada con la vida, con Dios, estuve depresiva, lloraba y me preguntaba por qué todo el mundo y nosotros no…y Francisco estuvo ahí y no me soltó. Entre tratamientos de fertilidad y el duelo por no ser padres biológicos nos casamos dos veces, primero el 1 de marzo del 2022 en México y luego el 01 de marzo del 2023 en Chile con la familia. Recuerdo que unos meses antes de casarnos y no había resultado nuestra FIV, le dije a Francisco que me dejará, que lo iba comprender si decidía tomar esa decisión. Sentía que si se quedaba conmigo le quitaba la posibilidad de ser padre. Pero él nunca me soltó, al contrario me dijo que que él quería ser padre pero si no era conmigo, entonces no. Esa incondicionalidad y las muchas veces que ha postergado su propio dolor para acompañarme en el mio, me han mostrado que el amor es lindo, que ese amor sana. Cuando uno de los dos está mal, está el otro para levantarlo y seguir con nuestra vida. Recuerdo esos sentimientos y los escribo con lágrimas en mis ojos, pero ya no con esa pena. Lloro por lo afortunada que me siento, por ver los somos, todo lo hemos enfrentado y que seguimos más juntos que nunca.

Con respecto a ser padres biológicos ya es un tema cerrado, lo intentamos e hicimos todo para que funcionara y no se pudo. Es por eso que quisimos darle un sentido mayor a todo lo que vivimos. Con Francisco somos fieles a la creencia que si una puerta se cierra, siempre hay una ventana que se abre, y es porque Dios o el Universo nos tiene preparado otro camino. Por eso es que decidimos adoptar. El año pasado postulamos y ya nos declararon idóneos para ser padres a través de la adopción. Hoy, estamos esperando que nos llamen en cualquier momento y nos digan que tenemos un hijo/a.

Durante las entrevistas de psicologicas de adopción me preguntaron cómo me sentía yo como persona? y mi respuesta la verdad es que me siento feliz, si bien aún no somos padres y vivimos un duelo de no poder ser padres biológicos, me siento afortunada de la vida. Primero por el amor y apoyo de mi familia que es algo muy importante para las parejas que sufrimos de infertilidad, pero sobre todo por tener a mi Fran. Él es mi motor, es mi razón para seguir y me hace sentir que la vida es bella y qué sí se puede disfrutar de ella. Francisco y el amor me ha servido para ver la vida de esta manera que nunca pensé que la vería, aún teniendo infertilidad.

Seguimos esperando a nuestro hijo/a, decimos que estamos “embarazados”, pero por mientras disfrutamos, nos regaloneamos, viajamos y nos preparamos para recibir a nuestro hijo/a que tanto soñamos siendo felices. Si algo quiero regalarles a todos hoy es esta conclusión: sí se puede ser feliz aún teniendo infertilidad y eso es siempre gracias al amor. En mi caso, al amor que nos tenemos con Francisco.

Nicole Hernández y mi esposo es Francisco León.