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¿Duelo genético: Por qué nos importa tanto la genética?

4 de mayo de 2024

Existen diferentes motivos por los cuales algunas personas o parejas recurren a la Gametodonación, sin embargo, aún es un tema del que se habla poco. Quizás porque sigue siendo un tema “tabú” en nuestra sociedad, o quizás porque para muchas familias, el decantarse por esta opción ha sido el resultado de un largo trabajo de duelo asociado a la renuncia del ideal de que los hijos heredarán la carga genética. 

Para entender en mayor profundidad el proceso del Duelo Genético, haremos primero un repaso de los diferentes tratamientos que incluyen la Gametodonación. El más conocido es la Espermiodonación, donde una mujer recibe espermios donados, ya sea dentro de un proceso de Inseminación Intrauterina o de Fertilización In Vitro, que provienen de un banco de espermatozoides certificado, generalmente de origen internacional. Este procedimiento es utilizado tanto por parejas heterosexuales cuya infertilidad responde al factor masculino, como por madres singulares y parejas lesbianas.

Sin embargo, cuando la causa de infertilidad se debe al factor femenino, o cuando no ha habido éxito en otros procesos de FIV, se suele recomendar la Ovodonación. En Chile, este es el segundo tratamiento de alta complejidad más realizado (*citar), y se refiere a los casos en que, dentro de un proceso de FIV, la madre utiliza óvulos donados por otra mujer, ya sea criopreservados o “en fresco”. Algunos de los casos en los cuales se recomienda este tratamiento incluyen la baja reserva ovárica, el deterioro de la calidad de los ovocitos propios, una edad avanzada de la madre, o algunas enfermedades que dificultan la concepción e implantación.

Existen otros casos en donde para lograr un embarazo, se requiere de la donación de ambos gametos, lo que es conocido como doble donación (dentro de un proceso de FIV se utilizan ovocitos y espermios donados), y la embriodonación, en donde a la mujer se le transfiere un embrión ya formado por otra pareja, que por distintas razones, ha sido donado.

Todos estos tratamientos requieren, como adelantábamos antes, no solo de los medios económicos y la disponibilidad de tiempo para cada una de las fases, sino que también, de un proceso psicológico de duelo. En psicología, hablamos de duelo para referirnos al proceso de adaptación y ajuste que vive una persona tras una pérdida emocional; y en el caso de la gametodonación, existe una pérdida simbólica de un ideal muy anhelado.

Para la psicóloga María Rosa García, madre singular y psicóloga especialista en Duelo Genético, este duelo Implica deconstruir arquetipos sobre qué nos hace ser familia, qué nos hace ser madres o padres, y qué define los vínculos de amor. Ante la posibilidad de convertirse en madre o padre a través de la gametodonación, aparecen múltiples interrogantes: ¿nos querrá igual que si fuéramos sus padres genéticos?, ¿Cómo se lo tomará mi familia y mi círculo social?, ¿Cuándo y cómo se lo contaré? ¿Qué implicancias emocionales tendrá mi decisión para su futuro? De esta forma, será necesario transitar cada etapa de este duelo e ir integrando estas inquietudes y temores para poder decidir qué queremos hacer con nuestro deseo de maternar.

Este trabajo de duelo es complejo, sobre todo en un país como Chile, en donde históricamente se le ha otorgado mucha importancia a la carga genética en la descendencia. En esta línea, existen diferentes creencias asociadas a la definición de una familia, que han obstaculizado el evaluar estas alternativas. Ejemplo de esto lo podemos encontrar en algunos refranes, como por ejemplo, que “la sangre tira” (y por ende, siempre priorizaremos las relaciones con nuestros familiares o personas que comparten nuestro material genético), o que “lo que se hereda no se hurta” (y que entonces, nuestras conductas, ya sean positivas o negativas, son heredadas de nuestros antepasados y por tanto deben ser comprendidas y respetadas).

Por otra parte, sabemos que en sociedades más tradicionales como la nuestra, existen estereotipos de género muy arraigados en torno a la reproducción; en donde la fertilidad es considerada un atributo “supremo” en las mujeres – y es así como existen ritos culturales que “celebran” la menarquia y “castigan” la menopausia –  y en donde la capacidad reproductiva de los hombres se asocia fuertemente a su virilidad. El aceptar que los hijos no compartirán el material genético de la pareja, implica, muchas veces, una “herida” en la propia valía asociada a la feminidad y masculinidad.

Si bien racionalmente se ha avanzado mucho en aceptar que la diversidad en las configuraciones familiares constituye una riqueza dentro de una sociedad, todavía hay muchos desafíos en el camino de incluir la gametodonación y la adopción como formas igualmente válidas (¡y muy lindas!) a la hora de conformar una familia. El rol preponderante de la genética, que ha primado en nuestra sociedad, debiera ir cediendo, para dar, paso a paso, mayor importancia a lo que verdaderamente define a una familia: los vínculos que la conforman, el respeto por sus miembros, el cuidado y el amor.

Según Carolina Budnik, Psicóloga y Directora del Área de Acompañamiento Clínico de Fundación Fenn, para transitar este duelo, muchas veces se hace importante el apoyo psicológico, en sus diversas formas. Por un lado, la terapia individual es una herramienta riquísima de acompañamiento para el paciente, brindándole un espacio en donde poder ir trabajando, procesando, aceptando y afrontando los diversos desafíos a los que se ven enfrentados los pacientes con infertilidad. Instancias terapéuticas grupales, como los grupos de apoyo, son espacios de contención muy valiosos, en donde el compartir las experiencias y reflejarse en otros que están atravesando situaciones similares, suele tener un efecto sanador muy potente. Además, en estas instancias, la compañía de los demás tiene un efecto calmante para la ansiedad y el malestar psicológico que muchas veces va asociado a los tratamientos de reproducción asistida.

Desde Fundación Fenn reiteramos nuestro compromiso de estar siempre investigando, informándonos y actualizándonos sobre las distintas alternativas de tratamiento, para que, ojalá pronto y ojalá todos, podamos lograr la familia que soñamos. Seguiremos trabajando para derribar algunos mitos que nos confunden, nos paralizan y nos quitan tiempo (¡un bien tan preciado en este camino!), porque sabemos que el camino de la infertilidad a veces se vuelve misterioso, desconocido y solitario. Te recordamos que no es necesario vivir todo esto solos, ¡acá estamos para acompañarte!

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